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LOS BRANTSCHEN
Fue amor a primera vista cuando Peter Brantschen
vio la finca por primera vez en 1994. Poco después,
él, su mujer Isabelle, y sus hijos Tom y Paco dejaron
Suiza para empezar aquí una vida completamente nueva.
La casa, que perteneció al conocido curandero Pedro
Torres Guasch, fue construida hace más de 400 años
y se encontraba deshabitada durante un largo periodo de tiempo.
Los Brantschen la restauraron cuidando hasta el más
mínimo detalle. A lo largo de los años, los
trabajos de Peter e Isabelle devolvieron a la casa su alma,
lo que lograron gracias al respeto por las tradiciones y sus
convicciones ecológicas. Sus criterios se reflejan
en las soluciones de buen gusto y a la vez prácticas
que han encontrado para todos los espacios.
Pronto la casa se transformó para acoger a huéspedes
y, desde entonces, el buen arte de la hostelería se
practica en armonía con un entorno generoso y bien
conservado.
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